Quiénes somos; qué pensamos

Un grupo de compañeros no docentes pensamos que pasados ya 10 años de la creación de la Universidad Nacional de Villa María es hora de que nuestra representación sea canalizada de manera seria, responsable y eficiente.Creemos que nos esperan arduas tareas y nos lanzamos a afrontarlas plenos de determinación, de fe en la capacidad y decisión de los compañeros, de confianza en el seguro éxito de nuestro trabajo. Esperamos que a partir de nuestra gestión ya no haya sacrificios vanos, esfuerzos desperdiciados, esperanzas frustradas. Sabemos por qué y cómo peleamos, contamos con las herramientas básicas que necesitamos, sólo nos resta afilarlas, mejorarlas incesantemente y ser cada día más hábiles en su empleo.Pensamos que un gremio no es ni nunca más debe ser una entidad en la cual algunos logran beneficios personales contra el malestar de muchos. Nos genera repulsión la consabida historia de los dirigentes ricos y las bases trabajadoras luchando por sobrevivir. Estamos convencidos de que es posible una representación genuina de nuestros intereses como sector y de los intereses de la comunidad universitaria en cuanto participamos del gobierno de ésta y a ello nos abocaremos con la mayor predisposición y empeño. Nuestras acciones se encontrarán orientadas a la defensa de las tres cuestiones que consideramos básicas y fundamentales: los derechos de los trabajadores; la igualdad de oportunidades; y por un país justo y solidario.

lunes, 21 de julio de 2008

Qué país

Por Eduardo Aliverti

Lo que pasó el jueves no pasa en absolutamente ningún lugar de este mundo. Es válido empezar por ahí, porque sirve de referencia para el análisis global.

Que un vicepresidente vote en contra de su gobierno; que lo haga a seis meses de iniciado éste; que lo ejecute en una instancia crucial para la suerte de la fuerza que integra; que no sólo no haya tenido la ética de renunciar, sino que porte la amoralidad de decirle a su compañera de fórmula que aquí no ha pasado nada y que quiere seguir a su lado hasta el 2011; que el conjunto de los periodistas de la Patria Mediática, siempre horrorizados por la prostitución ideológica de “los políticos” y alucinados con Borocotó hasta ayer nomás, rescate casi sin eufemismos los huevos que tuvo Cobos... Borges y Groucho Marx hubieran quedado boquiabiertos. Haber cruzado este límite surrealista es la pauta de la monumentalidad de los errores del Gobierno y de la magnitud del enemigo. Dijo un funcionario kirchnerista: “La primera vez que tocamos intereses concretos del poder, del poder real, lo único que se nos ocurrió fue enfrentarlos con el bombo y la marcha peronista. Así que nos pasó lo que nos tenía que pasar”.

Esa primera persona del plural es un elemento muy interesante. De qué hablan algunos cuando hablan de nosotros. Y de qué hablamos muchos de nosotros cuando nos referimos a ellos. Cuando desde el oficialismo citan el nosotros, lo hacen munidos de un sentido marcadamente excluyente, que se reserva la apropiación pero sobre todo las consecuencias de toda victoria, derrota, disposición o gesto político. Esa es en verdad la soberbia preocupante. Ese desprecio acerca de que las decisiones que toman, o la forma de implementarlas, no los afecta solamente a ellos, sino al grueso de quienes ellos dicen representar con dirección progresista. Y en analogía, tras el Waterloo del jueves, se escucha a muchos progres que pasan la factura por el número de estropicios oficialistas. Todo lo que se reprocha es cierto. Que se jodan por aliarse con radicales, que tienen el invicto histórico de terminar, siempre, traicionando. Que se jodan por haber apostado a la estructura mafiosa de los barones del conurbano. Que se jodan por no haber abierto el juego por afuera del PJ. Que se jodan por la admirable ingenuidad de mandar el proyecto al Congreso. Que se jodan por apoyarse en la burocracia de la CGT y no darle personería a la CTA. Que se jodan por su estilo capanga de conducción. Que se jodan por no profundizar la afectación de otros bloques de la clase dominante y acabar sin pan y sin torta. Todo correcto. Pero resulta que a la par del kirchnerismo se jodió, precisamente, la muy tibia posibilidad de seguir avanzando en un modestísimo proceso de pequeños cambios que es, al fin y al cabo, el paso tolerable para esta sociedad. Ahora la salida es posible claramente por derecha, por lo peor de la derecha, y lo que se jodió está lejos de ser sólo el kirchnerismo. ¿Dónde ponemos el no- sotros, entonces, y dónde el ellos?

Alguna parte de esa lógica de escupir para arriba, sin reparar o sin que importe que el salivazo caiga en un radio mucho más amplio que el de origen, tal vez les quepa a algunos de los que hoy creen, de buena fe, que el jueves ganó “la democracia”, o “la moderación”, o “el consenso”. O la buena fe, justamente. Alguien, pocos, varios de quienes no soportan a este Gobierno, o de quienes frente al conflicto puntual decidieron estar enfrente, deben haber dudado del sincero corazón de Cobos cuando a las pocas horas de votar se trepó al auto para recoger la adhesión chacarera. Debe ser un hallazgo o hecho psicológico de fuste que al rato de vivir el momento más difícil de la vida uno ande feliz por las rutas argentinas, mostrándose para la foto. Tiene que haber generado algo en la gente de buena fe verlo a Llambías cantando la marcha peronista con Luis Barrionuevo (igual que verlo a Saadi votando el proyecto oficial, nadie dice lo contrario). Alguno debe haber capaz de conmoverse un poquito por haberle llamado “dictadura” al único oficialismo del mundo cuyo vicepresidente le vota en contra y lo hiere de muerte, quizás, porque terminó siendo que semejante dictadura es tan torpe que ni siquiera tenía información de lo que podría ocurrirle en el Congreso.

Cupo recordar por estos días una definición de Gramsci: Es hegemonía cuando una clase, o fracción de una clase, logra convencer al resto de las clases, o fracciones de clase, de que sus intereses particulares son los intereses generales. Eso, exactamente eso, es lo que acaba de (volver a) consumarse en la Argentina. Pero no en la madrugada del jueves. Y ni siquiera desde marzo último, cuando en la conjunción de los desatinos gubernamentales, y el aprovechamiento de ellos por parte de la fracción gauchócrata-mediática, comenzó a tejerse el entramado que Julio Cobos coronó con la teatralización de su cinismo supremo. Esto viene y se repite desde hace más de 30 años. Es la victoria de las patronales de los milicos. Son los 30 mil desaparecidos para que se haya logrado juzgar y encarcelar a los genocidas, pero no revertir la fenomenal derrota política que supone el terror de las clases medias y populares a cualquier vía de tímidos cambios alterativos del humor de los privilegiados. Cobos y los pusilánimes que priorizaron sus hectáreas, sus chacras, la tranquilidad del vermucito y la siesta cuando vuelven al pago, la defensa falsa del funcionamiento institucional para que la coreografía periodística los ampare, traicionaron acuerdos políticos de circunstancia. Fueron infieles, pero no desleales. Debajo de la superficie –o bien arriba, en realidad– respetaron a rajatabla su cuadro de valores ideológico: no apartarse jamás de los que estarán siempre, de los que tienen la plata del poder verdadero. Los demás van y vienen, llámense Kirchner o como sea. Los Llambías y los Miguens no. Ellos están siempre. Ellos y el tilingaje que quiere ser como ellos y nunca lo será. Los pobres y el medio pelo que piensan con la cabeza de los ricos son el reaseguro de esta gente.

Ganaron otra vez, aunque en esta oportunidad no corresponde felicitarlos porque la mayor y mejor parte del trabajo la hizo el Gobierno. Les resta la rearticulación de sus fuerzas políticas y entronizar al Menem Blanco, que bien podría ser el propio Cobos, ahora que es el héroe nacional de la gran familia argentina. Los rentistas agrarios, los periodistas del sentido común, la Sociedad Rural, Lilita, Monsanto, las patrullas troscas que les proveen cotillón, Duhalde, los radicales, Macri. Es eso. No hay comandos civiles, ni grupos de tareas ni ninguna de las afiebradas fantasías con las que Kirchner tiró sus últimos manotazos.

El golpe es la repetición de la derrota cultural. Ese sí. Terminan de concretarlo. Que cada quien se haga cargo de la parte que le toca.

La traición de los hombres honestos

Por Claudio Zeiger

Quizá por un tiempo, Julio Cobos se convierta en el héroe de la antipolítica, el reino de los que creen que la moral y la política son dos esferas no sólo autónomas sino irreconciliables y que preferirían ser gobernados por una monarquía elegante o por los éticos médicos sin fronteras a los políticos. La ecuación es inmejorable. Para no traicionar su corazón, el vicepresidente “traicionó” los códigos de la política. Si podemos abstraer por un momento su decisión del conflicto por la 125, si se acepta que votó por una convicción y que esa convicción nació de la necesidad del diálogo y el consenso (bandera que, cabe aclarar, le pertenece a uno de los sectores en pugna, la Mesa de Enlace, precisamente el sector que proclamó pero nunca buscó ni el diálogo ni el consenso), podríamos decir con la revista Contorno y la pluma de Ismael Viñas, que estamos frente a “la Traición de los Hombres Honestos”. Cobos dice que lo juzgará la historia, pero en realidad lo estamos juzgando nosotros, que aún no somos historia, momento a momento. Ya hay “cobosmanía” y “cobosfobia”. Curiosamente, hasta el momento en que se escriben estas líneas, nadie ha puesto en duda la figura de Cobos como la de un “hombre honesto”, un radical clásico que no habría evolucionado, como su partido, hacia el más rancio conservadurismo provincial sino que se habría instalado en una posición de progresista del interior, o, en otros términos, un radical K. O, agregaría yo, un compañero de ruta reformista. Porque intuyo que después del conflicto que de una forma o de otra llega a su fin, vamos hacia la conformación de un bloque conservador que se enfrenta a un gobierno reformista precisamente para bocharle las reformas. El problema es que el bloque conservador llegó a morder los tobillos del gobierno reformista. Así, me parece, quedó la cosa.

Sobre esta configuración se agrega toda la discursividad atronadora de estos últimos cuatro meses, con sus marcas salientes de racismo y clasismo (clasismo en el peor sentido, se entiende) casi inéditos. Y en este campo discursivo y como colofón de la semana que pasó, se ubica el voto de Cobos, anunciado eufemísticamente como “un voto que no es positivo”. Podría pensarse que ese voto en nombre del consenso y el diálogo fue la réplica del otro hecho trascendental de estos días, que quedó curiosamente opacado por el Cobos affaire: una multitud en la calle, partida en dos, fue tapada por la sombra de un solo hombre.

Ahí –en esta intersección de multitud y Hombre solo en la madrugada–- creo que reside la clave del presente y del futuro. El voto del hombre honesto es la expresión condensada de una forma apolítica de hacer política, con la bandera argentina y el celular, con la indignación moral y la convocatoria cívica. No sé si en términos estrictos existe aún la oligarquía, pero la burguesía asentada en la prosperidad económica sí que existe y se viene manifestando hace más de 120 días para decir que no quiere que el Gobierno que les dio el crecimiento económico les imponga un estilo o, si se quiere, una estética, a la que rechazan visceralmente. Y ese estilo, esa estética, no es sólo la mentada “confrontación”: es la política expresada en términos históricos de militancia. Lo que se confrontó en las calles el día previo al nacimiento de Cobos, fue la política apolítica y la política militante. El silencio y el ruido. Y no lo voy a decir en los términos estrechos y un tanto cómodos, si se me permite, de los que mentan al gorilismo a cada instante. No se trata meramente de peronismo y antiperonismo (fórmula que obviamente está incluida pero no es decisiva).

Esa tarde tan soleada del invierno, la militancia como concepto y modo de entender la política (con sus errores, limitaciones y viejas mañas incluidos) vivió unas horas tan gloriosas que no extraña que suenen a final de época. Pero no debería ser tan grave.

El voto de Cobos, el hombre honesto de la moral media, cristalizó los valores de la política apolítica que existe y demostró que puede organizarse en un finde y mediante el celu. Creo que la militancia es el único camino que queda, y que su recomposición a todos los niveles –sindical, político, estudiantil, cultural e intelectual– es una tarea colectiva. La única condición es no defraudarla, no traicionarla.

Ni en nombre de la honestidad ni en nombre de la ciega lealtad.

domingo, 20 de julio de 2008

Un día de domingo

Domingo a la tarde, ya no queda diario ni blog por leer. La pregunta que subyace a todas las cosas leídas hoy es qué hacer con los restos que han quedado luego del fatídico miércoles. La respuesta no es tan facil, algunas atisbos aparecen acá, acá, acá y acá. Supongo que habrá muchas más. Demás está decir que el día no es propicio para reflexiones, pero ya me olvido segundo a segundo de la pregunta de los otros días. Lo único que se es que mañana es lunes y comienza otro año. Sólo nos queda decir:
Aux armes, citoyens,
Formez vos bataillons,
Marchons, marchons!
Qu'un sang impur
Abreuve nos sillons!
Y postear este noventoso video :


sábado, 19 de julio de 2008

Luz Negra

Después de una semana bastante trágica, recordamos esta canción que hace llorar hasta a las momias. Así nos sentimos durante varios días, tristes, desconcertados, enojados, casi vencidos. Pero como decía el Subcomandante: la luz, será para los más... Para todos todo.
Esta luz, sin embargo es negra.

Chicos y sin buena defensa

Por Raúl Dellatorre

Las entidades rurales lograron su cometido. Dieron por tierra con la fatídica Resolución 125 y todos los agregados posteriores. Un “enchastro”, diría el dirigente entrerriano Alfredo De Angeli, que condenaba a la quiebra a los pequeños productores. Ahora “hay más tranquilidad, la gente estaba angustiada”, al decir del vicepresidente Julio Cobos. A los productores de soja ya no se les descontarán retenciones móviles de hasta el 55 por ciento, como hubieran pagado si el precio de exportación se elevaba por encima de los 600 dólares y su producción fuese superior a las 1500 toneladas en la presente campaña. Pero a los productores de hasta 300 toneladas, el descuento de retención que les correspondía, según el proyecto que el voto de Cobos volteó en el Senado, era del 30 por ciento, ya que el excedente sobre ese porcentaje se le devolvería por compensaciones. Y además, si estaba ubicado a más de 400 kilómetros del puerto también iba a recibir una compensación por mayor flete. Todo eso lo perdió. Entonces, ¿el productor a pequeña escala perdió y el grande ganó con este resultado? Así es, irrefutablemente.

No es una cuestión de apreciaciones, sino de números. La retención fija del 35 por ciento, vigente desde el 7 de noviembre de 2007 hasta el 10 de marzo de 2008, que volverá a regir ahora, es igual para todos los productores sojeros sin discriminación de tamaño. La retención móvil del proyecto de Diputados también la hacía fija para los productores de hasta 300 toneladas, pero en el 30 por ciento, y para los de 300 a 750 toneladas, en el 35 por ciento. A unos y a otros les concedía la compensación por flete en zonas extrapampeanas. Los medianos extrapampeanos perdieron el beneficio por flete. Los chicos perdieron todo: por flete algunos, y cinco puntos de retención, todos.
En la noche del miércoles, cuando todavía quedaban más de quince senadores en la lista de oradores, Eduardo Buzzi se atrevió a reconocer ante los micrófonos que el proyecto que se estaba debatiendo mejoraba la situación de unos 40 a 45 mil productores respecto de la vigente al 10 de marzo (49.300, según la estadística que se manejaba en la Cámara de Diputados). Pero, como tantas otras veces, Buzzi planteó que “no es suficiente”. Hoy puede decirse que esos 40 a 45 mil, o 49.300, resignaron esa mejora, como resultado del “triunfo del campo”, es decir, del rechazo al proyecto oficial.
En cambio, los que ganan sin discusión son los grandes productores. Estaban pagando tasas de retención del 46 por ciento, y hubieran llegado al 50 por ciento o más en caso de volver a subir la soja. Gracias a la “derrota” del proyecto oficial, ahora no pagarán más del 35. Son, según cifras oficiales, poco más de 4500 productores que explotan las tierras más fértiles del país, o pools de siembra que alquilan la tierra desplazando a pequeños productores de su lugar de trabajo, para realizar la explotación a gran escala.
Es lógico que Buzzi pida a gritos ahora, al igual que Cobos, la discusión de “una nueva ley que recoja las distintas ideas”. Es decir, con retenciones móviles pero a escala más baja que la que llegó al Congreso de manos del Ejecutivo. Si no se corrige el perjuicio para los pequeños productores, ambos –al igual que los demás miembros de la Mesa de Enlace– podrían quedar “escrachados” como los sorprendentes mentores de una transferencia de ingresos desde el bolsillo del pequeño productor a la cuenta bancaria de un gran terrateniente. Llambías y Miguens no tendrán que dar tantas explicaciones, ya que su “platea” se compone más de grandes que de pequeños productores.
Para ingresar un nuevo proyecto de ley de retenciones móviles al Congreso, las entidades rurales y el propio Cobos necesitarían de cierta complicidad, o mirada al costado, de todo el mundo. Por reglamento del Congreso y normas de la Constitución Nacional, por el presente ejercicio no se podría insistir con el mismo tema, porque el Senado lo rechazó sin hacer modificaciones. No sólo con el mismo proyecto, sino con ningún otro sobre el mismo tema.
Cobos terminó su alocución cuando votó con la frase “mi voto no es positivo”. Al menos, para los pequeños productores sojeros, es literalmente así.

A ver si logramos entender algo

Por Damián

Ciento veinte días de conflicto generados a partir de un decreto justo y legítimo, millones de horas de TV, miles de blogs leídos con pasión, no quedó diario de la Argentina y el mundo sin revisar todos días. Transmisión en vivo y en directo de las sesiones de de HCdeDip. y de Senadores, aguantar incluso los discursos de Menem, de Rodríguez Saa, de Reutemann, de Romero , del socialismo que uno quería que ganará en Santa Fe, por que era una oportunidad histórica y blah blah blah; llegar hasta el final de la noche, el pedido de Cleto de un pase a Cuarto intermedio, para seguir a la mañana siguiente, retorcerse las tripas con la Estensoro apoyando el pedido de consenso, y de Rossi, el Senador por el Frente Nuevo Cordobés haciendose el estadista, los nuevos devaneos de Cobos, que eran demasiado increibles. El voto-traición.
Soñar con Cobos, toda la noche, una horrible pesadilla. Miles de horas de lecturas posteriores, de anonadamientos, de darle la vuelta a la cosa, de ver que ven los otros para ver si ven cosas que uno no ve.
Hoy releyendo una revista que suele acertar en casi todo lo que publica como título de tapa; me di cuenta que si ellos no lo sabían, ya estábamos muy mal, que qué quedaba para nosotros: si el pesimismo teórico y el optimismo práctico, o uno; u otro. El título lo dice todo, y es a pesar de todas las reflexiones que uno trata de llevar a cabo, una pregunta que a veces golpea demasiado profundo, demasiado existencial.

La Derecha Supersticiosa, Mística y Megalómana

Por el Nerd Progre

Artemio López se sorprende por acá al descubrir que la Pitonisa Carrió -tan parodiada y vilipendiada aquí en Nerd Progre- en realidad, una vez, la pegó .Como dice Diego F. de Mundo-Perverso por acá, la táctica y estrategia de la pitonisa venía siendo pronosticar vaguedades, e ir pateando la fecha -algún día la iba a pegar con algo- ... dice Diego: "En fin, si todos los días me levanto y digo "va a caer granizo" y persisto, probablemente algún día caiga granizo y diga "ahhh ¿vieron? yo les dije que iba a caer granizo". El problema es que la moisesa chaqueña no está hablando de granizo sino del futuro del país, afectando cláramente el humor social. Tiene a quien la quiera escuchar en la situación que ilustra el post, en donde siempre estamos al borde del colapso y todo está por desmoronarse (y, por supuesto, ella es la profeta mística que nos guiará hacia la luz). ". Pero ete aquí que la última vez dijo "a fines de Julio vamos a ser todos muy felices", lo cual si lo pensamos detenidamente podía significar cualquier cosa... Opcion #1: que se caía la "tirania" de los Kirchner -según sus palabras- u Opcion #2: que se solucionaba el conflicto. Fuese lo que fuese, GANABA la futuróloga. Solo tenía que pasar ALGO en Julio ... para bien, o para mal. Y ella podría decir "yo les dije! a fines de Julio!". Bueno, estamos a 18, 19... tampoco es TAN fin de Julio... pero la pegó, algo pasó y se cayó la resolución 125. Igual para mí "fin de mes" es del 23 en adelante, la última semana..... pero bueno... TODAVIA FALTAN 10 días ... todavía puede llovernos más felicidad!!. ;-) Esto me hizo pensar: ¿QUE PASA CON LA DERECHA ARGENTINA Y LA MISTICA, LA SUPERCHERIA, LA PSEUDOCIENCIA? Nerd Progre tiene una exclusiva:
¡¡Vuelve la derecha mística!! ¡¡La que tal vez nunca se fué!!.

1. Fernando Gelbard comentaba en un documental/película sobre su padre el ministro Jose Ber Gelbard como "el brujo" agarraba los pies de el cadáver de Eva Duarte y pretendia traspasar a Isabel "la energía vital" -o algo por el estilo- de Evita a Isabelita. (!)
2. Después están los hermanos Macanas de San Luis.... con el Alberto y sus supuestos contactos con el planeta Xilium...
3. No olvidemos a cierto "Faraón de Anillaco"... ese de "quebracho y algayobo".. que tenía tarotistas varias y una bruja famosa, además de decir que creía en la reencarnación. (por favor, que se vaya pronto y vuelva en SAPO, ¡en SAPO! - y por favor ¡que tenga que cruzar la ruta 9!).
4. Hace unos meses tuvimos un tenebroso artículo del diario La Nación que con sus editoriales místicas reclama poco menos que un castigo divino a los malos gobernantes, significados por el humo y la ceniza que aquejaron a la Ciudad como un designio de los cielos.
5. Ahora por si todo esto fuera poco y después de las declaraciones místicas de la pitonisa Carrió, y el posterior triunfo de "El Kempo", tenemos por acá el bloguista "destructor de mitos" que cita a nada menos que Benjamín Solari Parravicini para hablar de "la Argentina post-K" citando a Parravicini quien habría dicho "La Argentina no podrá ser comunistada (!) gracias a la clase media". De esta apoteótica y certera definición fáctica, el bloguista concluye que, bueno, eso fué lo que pasó en el país en estos días. (!!)
Como ven... muy seria y racional la derecha... alejada de toda superstición y fundada en la racionalidad y la ciencia. (!). ¿Será por eso que un conocido ministro de economía de los 90 había mandado a los científicos argentinos "a lavar los platos"?

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